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martes, 2 de noviembre de 2010

Inundaciones en la Argentina

Santa Fe: La boca del cielo se abrió. Desaforadas lluvias inacabables se precipitaron sobre la tierra. Y sobre un río: el Salado; y sobre una ciudad: la ciudad de Santa Fe; y sobre alrededor de 100.000 destinos. Que debieron huir del agua sin piedad que avanzó como un incontenible dragón avasallador. 
  El 29 de abril del año 2003 ocurrió la gran y trágica inundación de la ciudad de Santa Fe, capital de la provincia homónima de la República Argentina. Casi 1/4 del casco urbano se anegó. Sólo luego de dos semanas las aguas descendieron. La catástrofe se produjo por la furia del clima, pero también por faltas de medidas adecuadas para prevenir la eventualidad de una peligrosa crecida del Salado. Largos períodos sin grandes crecidas estimularon la ocupación de parte del valle del río Salado. Desde hacía más de diez años no se medían las alturas y los caudales del río. 
 Entonces, por una desgraciada convergencia de distintos factores ocurrió la tragedia. Ocurrió la destrucción, la desesperación. Aún no se conoce con exactitud la cantidad de muertos. 
  Las aguas han bajado. Pero las heridas continúan abiertas.
  Llegué a la ciudad de Santa Fe, donde conocí a Cecilia Lammertyn, brillante estudiante de filosofía (un ensayo sobre Simone Weil de su autoría puede ser consultado en Textos sobre Filósofos y filosofías de este sitio); y conocí, asimismo, a Héctor Rotger, entusiasta poeta y músico, creador de cantatas, director de coro, y difusor, mediante una página web, de grandes poetas y pensadores. 
  Y también me encontré con Horacio Saucedo. Un encuentro totalmente inesperado. Quería saber la situación actual en los barrios afectados por la inundación. Pregunté en un negocio la ubicación de las zonas inundadas. Se me sugirió hablar con un hombre, que sufrió la inundación en el barrio Santa Rosa de Lima, y que posee, a escasos metros, un puesto de venta de garrapiñadas, en la peatonal San Martín, la calle más importante de la ciudad. Antes de que pudiera ir al encuentro de la persona en cuestión, ésta entraba al local con un mate en mano. Le manifesté mi interés por los trágicos días del desborde del Salado. Entonces, Horacio Saucedo comenzó a relatarme su historia. Y, para mi sorpresa, me refirió que, luego de la gran inundación, había realizado un breve escrito, con letra manuscrita, y con esfuerzo en su redacción porque, como con digna humildad me aclaró, sólo tiene el cuarto grado de la instrucción primaria. 
  La historia de Saucedo es un símbolo de las miles de personas que padecieron  desesperación e impotencia ante la invasión incontenible de las aguas sobre sus preciados hogares, con sus tesoros de recuerdos familiares y cosas queridas. Saucedo me acercó su texto, y unas fotografías obtenidas durante las trágicas jornadas de la devastación. Comprendí inmediatamente que el escrito, las fotos, y los recuerdos de Saucedo son una hebra de la Argentina Invisible, de su historia de dolor y de abnegación para enfrentar lo trágico. Con el beneplácito de Horacio, decidí entonces presentar en este momento de Temakel sus recuerdos de la gran inundación, su escrito con esmeradas letras manuscritas y unas imágenes que nacieron sobre el murmullo violento de las aguas sin piedad. 



BR    Rosario: Por tercer día consecutivo la lluvia volvió a afectar ayer a Rosario y toda su área de influencia, generando inconvenientes que obligaron a la evacuación de 4 mil personas. Desde que el lunes pasado comenzaron las precipitaciones, y hasta ayer a la mañana, se acumularon 248 milímetros, una marca de la que no existen registros estadísticos para un período tan corto.

La acumulación de agua provocó el desborde de canales y arroyos y el anegamiento de calles en distintos barrios, especialmente los ubicados en las zonas norte y noroeste. Además, generó inundaciones en rutas.

El número de evacuados, muchos de asentamientos precarios, se estimó que llegaban anoche a los 3.350 —otros 650 se registraban en localidades aledañas—, alojadas en tres centros organizados por el municipio: el Batallón de Comunicaciones 121, el estadio cubierto de Newell's y el club Náutico Sportivo Avellaneda.


Trabajadores del Hospital Provincial del Centenario informaron que se cerraron las salas de neonatología, oncología, pediatría y neonatología, debido a filtraciones. La situación también complicó la tarea en establecimientos educativos: se suspendieron las clases en más de 20 escuelas del Gran Rosario. Hubo más cortes de luz y unos 5 mil usuarios continuaban anoche sin suministro eléctrico. .

Voceros del área provincial de Hidráulica afirmaron que la presa retardataria del arroyo Ludueña que puso fin a las antiguas inundaciones en la zona norte, funcionó con normalidad y hasta anoche estaba bajo control.

La inundación afectó la ruta nacional 9 —conecta con Córdoba—, 45 kilómetros al oeste de Rosario, donde el río Carcarañá desbordó y anegó el pavimento, volviéndolo intransitable. El desborde del río afectó también la ruta nacional 33, a la altura de la localidad de Sanford. En la ruta nacional 34, sobre Totoras, el agua anegó la carretera. La ruta provincial 21, ex nacional 9, quedó cortada por el anegamiento de las banquinas, entre Villa Constitución y San Nicolás. En San Lorenzo, la lluvia anegó los piletones de hidrocarburos de la empresa Petrobras, produciendo un desborde sobre el río Paraná.

La Prefectura Naval, que el lunes declaró el estado de alerta, precisó que ayer la altura del Paraná, frente a Rosario, alcanzó los 5,18 metros. Cuando el nivel alcance los 5,30 comenzará la evacuación en el sector de islas, donde están censados más de 130 pobladores



Buenos Aires: Una fuerte lluvia se registró en la Ciudad de Buenos Aires y ya genera problemas de inundaciones en barrios de la Capital. El agua produjo un verdadero colapso en la Capital: subtes y semáforos que no funcionaban, varios accidentes, vuelos suspendidos en Aeroparque y cortes de luz configuraron un panorama sombrío para los porteños.
Los mismos barrios de Buenos Aires que el lunes pasado, en la anterior tormenta, se anegaron volvieron hoy a quedar inundados. Santa Fe y Humboldt y la zona aledaña, cercana al Puente Pacífico, en Palermo, volvieron a quedar inundadas, con decenas de vecinos que debían caminar con el agua hasta los tobillos. Esa misma zona fue epicentro, entre otras, de los anegamientos que tuvieron a maltraer a los porteños. El mismo fenómeno ocurría en Almagro, Villa Crespo y en Villa Lugano, entre otros.
En cuanto al subte, casi todas las líneas estuvieron paralizadas por anegamientos, aunque luego la situación se fue normalizando. La línea A presta servicio limitado entre Plaza de Mayo y Primera Junta, mientras que la D opera entre Catedral y Agüero..

En la línea del tren Roca todos los ramales del servicio eléctrico quedaron interrumpidos por anegamientos de vías, al igual que el servicio del Premetro. Además, la línea Mitre transitaba con demoras por el diluvio que se registra en la Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires.
Los cortes de luz a raíz de la tormenta vuelve a traerle dolores de cabeza a los porteño: más de 60.000 viviendas están sin suministro eléctrico, por decisión del Gobierno de la Ciudad: Paternal, Villa Crespo, Parque Centenario, Flores y Caballito están sin luz, para evitar accidentes.

2 comentarios:

  1. Muy buen trabajo, la informacion es muy completa, las imagenes estan muy buenas. Y el fondo, la lettra y los aspectos esteticos del blog son exelentes.

    www.alcoholismocsj.wordpress.com

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  2. alcoholismocsj somos: Luciano Lauzzo, Frnacisco Carrizo y Ezequiel Santangelo.

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¿Cuando fue la ultima vez que se inundo tu barrio?